Cualquier perro es potencialmente peligroso

La Ley 50/1999, de 23 de diciembre, sobre el régimen jurídico de la tenencia de animales potencialmente peligrosos califica como perros potencialmente peligrosos a 8 razas. Pit Bull TerrierStaffordshire Bull TerrierAmerican StaffodshireTerrierRottweilerDogo ArgentinoFila BrasileiroTosa InuAkita Inu. Y no sólo ellos, sino cualquier mestizo de estas razas. Pero, ¿qué convierte a estos perros en potencialmente más peligrosos que cualquier otro? ¿Por qué se le tiene más miedo a un Rottweiler que a un Golden Retriever?

Teoricamente, uno de los principales motivos que han llevado a la estigmatización de estas razas es que su mordida es más potente. Sin embargo, estudios posteriores a la promulgación de esta ley demuestran que, por ejemplo, el Husky Siberiano tiene más potencia en las mandíbulas que un Pit Bull Terrier, o un Pastor Belga más que un Bull dog. Y sin embargo, nadie considera a estos perros como una amenaza.

“Si hablamos de fuerza real, cuanto más grande sea el perro, más fuerza tendrá en la boca”, explica Vicente Salcedo, etólogo, terapeuta, adiestrador canino y autor del ensayo “Perros potencialmente peligrosos ¿mito o realidad?“. “Otra cosa es que hablemos de fuerza proporcional, pero si lo hacemos así podemos decir que una hormiga tiene una fuerza de mordida mil veces mayor que la nuestra. A la hora de la verdad, cuanto mayor sea el perro, más fuerza tendrá”.

La estadística demuestra que todos los años se producen más muertes por ataques de perros no considerados potencialmente peligrosos que por los que si lo son. En España, entre 1991 y 2005, los medios de comunicación informaron de 17 muertes causadas por ataques de perros. 5 de ellas fueron provocadas por pastores alemanes, 1 por un cocker, 1 por un doberman, 2 por presas canarios, de los cuales en un principio se dijo que eran pit bulls; 1 por un dogo argentino, del que también se dijo lo mismo; 1 por un rottweiler, 1 por staffordshire bull terrier, otro pitbull según los medios; 1 por un husky siberiano, 1 por dos perros cruce de mastín español, de los que se dijo que eran rottweilers, 1 por un dogo alemán, al que también se confundió con un pit bull, 1 provocada por un pastor mallorquín y un perro mestizo, de los que decían que el primero era un Pit Bull y el segundo un rottweiler; y 1 provocada por un gran perro japonés, antes conocido como akita americano. Es decir, que de los 17 casos, sólo 3 agresores estaban catalogados como potencialmente peligrosos.

Si los datos empíricos demuestran que estos perros no son ni más ni menos agresivos que cualquier otro, ¿por qué se les ha estigmatizado de esta manera?. Dos fuentes anónimas indican que la realización de la lista de razas se basó principalmente en intereses económicos, ya que se le encargó su redacción a un criador de pastores alemanes que estaba acusando una bajada en las ventas de dicha raza.

Miguel Ibañez es profesor en la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid, concretamente de la asignatura de Etología y Protección Animal. También es veterinario y especialista en comportamiento animal. Él incide en que las razas incluidas en la legislación debieron decidirse en base al criterio de quienes la redactaron. La prueba es que, además de el listado, la misma ley indica que también se considerarán potencialmente peligrosos “aquellos cuyas características se correspondan con todas o la mayoría de las que figuran en el anexo II, salvo que se trate de perros-guía o de perros de asistencia acreditados y adiestrados en centros oficialmente reconocidos, conforme a la legislación autonómica o, en su caso, estatal, así como aquellos perros que se encuentren en fase de instrucción para adquirir esa condición”.

Dicho anexo incluye características como “fuerte musculatura, aspecto poderoso, robusto, configuración atlética, agilidad, vigor y resistencia”, “marcado caracter y gran valor” o “pelo corto”. Y por si quedase alguna laguna legal, incluyen una tercera disposición que reza: “serán considerados perros potencialmente peligrosos aquellos animales de la especie canina que manifiesten un carácter marcadamente agresivo o que hayan protagonizado agresiones a personas o a otros animales”.

“Visto así”, insiste Miguel Ibañez, “un caniche que le haya mordido el tobillo a una persona entraría dentro del listado de perros domésticos potencialmente peligrosos. De ahí se deduce que en realidad cualquier perro es potencialmente peligroso. Y el hecho de haber nombrado a esas razas específicamente no consigue más que hacerles un flaco favor al estigmatizarlas”.

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Hace años que las asociaciones en defensa de los animales sostienen la teoría de que “no hay perros peligrosos, sino dueños irresponsables”. Vicente Salcedo concuerda con esta afirmación, pero con matizaciones. En muchas ocasiones la agresividad se debe a causas fisiológicas, como el hipotiroidismo o la existencia de un tumor. Es evidente que en estos casos no se podría responsabilizar al dueño de la agresividad de su perro.

Alberto de la Torre, psicólogo y educador canino colabora también con protectoras de animales ayudando a quitarles la agresividad a los perros potencialmente peligrosos que tienen en sus albergues. Él coincide en que la potenciabilidad de que un perro sea una posible amenaza viene determinada por su educación. “No hay ningún perro potencialmente peligroso desde el nacimiento. Todos tienen que ser educados desde muy pequeños, porque viven en una sociedad y tienen que respetar sus reglas. Las leyes no están favoreciendo que estos perros que se ven como una amenza se eduquen, sino que está haciendo que se les hiera con un bozal, con una correa corta… cosas que generan mucha más tensión en los animales”.

En el periodo que abarca desde que el cachorro nace hasta que cumple los tres meses es cuando éste desarrolla vínculos con todas las especies que le rodean, con cualquier tipo de animal. Si esta socialización se realiza con los perros desde el principio, y posteriormente se les enseña a comportarse correctamente, el perro potencialmente peligroso dejaría de existir.

“Hay personas irresponsables antes que perros peligrosos” insiste Alberto de la Torre. “En esta sociedad adquirimos perros como si fueran objetos, y no hacemos una buena preparación antes de traer el perro a casa. Lo que resulta peligroso son las personas que compran un perro sin saber lo que eso conlleva”.

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Aunque la sociedad continue sin querer abrir los ojos, es evidente que es el ser humano el que transforma al perro. Puede convertirlo en una mascota cariñosa, tranquila y bien educada a base de paciencia y entrenamiento, o puede convertirlo en un ser ansioso, estresado y desestabilizado a base de maltratos, incluso si son inconscientes, sencillamente por no saber como tratarlo. Ellos no pueden hacer que las personas sean mejores dueños, pero el ser humano sí que puede hacer que ellos sean buenos perros.

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